Recuento de mis días
Hoy mientras le llevaba de almorzar a mi madre (quien está cuidando a mi abue en el hospital), ví un colibrí en las jardineras. Siempre me alegra verlos. Me dan paz. Mi madre me dijo que quizás era mi tío Miguel, luego me contó la noticia. Había fallecido hoy mismo. “¡Qué fuerte!” Pensé, como si de una novela se tratara. Pensé en mis tíos (sus hijos y su familia) pero más en mi abuelita. A quien por obvias razones no podríamos decirle la noticia en estos momentos. Pensé en ella y en mí misma. Tratando de empatizar. Pensé: “Si eso me pasara a mí, seguro no la pasaría bien”. También pensé en la impermanecia y en la forma de partir. En que todos tenemos asegurados la muerte y en que yo solo pido morir y vivir en paz. Pensé en “El Libro Tibetano de la vida y la muerte” y que me gustaría terminarlo lo antes posible porque hasta ahora me ha dado mucha luz para aclarar distintas situaciones de cómo transitar por esta vida y esta muerte. Cómo y con quién o con quienes a mi al rededo...